El 10 de septiembre de 2021, Bermeo vivió una de esas jornadas que dejan huella. Roberto García Lamela, miembro del club Bermeoko Ziklistek, se lanzó a un desafío tan exigente como inspirador: pedalear durante 24 horas seguidas, intercambiando cada kilómetro recorrido por un kilo de conservas destinado a las familias más necesitadas del municipio.
Un reto deportivo, humano y profundamente arraigado al espíritu solidario de Bermeo.
El reto comenzó el viernes a las 17:00 h desde las instalaciones de la Cruz Roja de Bermeo, punto que también serviría como base de avituallamiento durante toda la prueba. Allí mismo finalizaría el sábado a la misma hora, tras completar un recorrido circular de 70 kilómetros:
Bermeo → Gernika-Lumo → Mungia → Gernika-Lumo → Bermeo
Aunque Roberto sería el único cuyos kilómetros contarían oficialmente, su compañero Aaron Llorens Allika dejó claro que no estaría solo:
“Intentaremos estar con él en todo momento”, afirmaba.
Según los cálculos del propio equipo, Roberto podría completar unas 10 vueltas, lo que supondría alrededor de 600 kilómetros… y por tanto 600 kilos de conservas donados.
La empresa Campos se comprometió a aportar las conservas equivalentes a los kilómetros recorridos, que serían entregadas íntegramente a la Cruz Roja de Bermeo, entidad que desde 2021 asumió la distribución de alimentos en la localidad tras el cierre de la asociación Kate Sarea.
El objetivo era claro: que la ayuda se quedara en Bermeo y llegara a las familias que realmente lo necesitan.
Roberto lo tenía claro: para afrontar un reto así no basta con estar en forma. La preparación mental es igual o más importante:
largas distancias
resistencia psicológica
gestión del sueño
pedaleo nocturno
seguridad en carretera
Recordaba incluso una anécdota de un reto anterior en el Camino de Santiago, donde su compañero se quedó dormido y él tuvo que continuar solo y sin comida. Aun así, destacaba que por la noche los coches respetan más al ciclista, gracias a la visibilidad de luces y reflectantes.
Salir de Bermeo siempre implica esfuerzo, y la ruta elegida no era precisamente suave. Tanto Roberto como Aaron coincidían en que se trataba de un recorrido duro, con constantes desniveles y tramos exigentes.
Aun así, llevaban dos años trabajando en la idea, inspirados por un reto solidario previo en el Camino de Santiago en 2017. La pandemia y una infección por COVID obligaron a posponerlo, pero nunca a cancelarlo.
Además de Campos y Cruz Roja, también colaboró la confitería Gaztelugatxe, que proporcionó chocolate para las 24 horas de esfuerzo continuo.
El espíritu solidario no era nuevo para Bermeoko Ziklistek. Desde hacía dos años, el grupo ya recaudaba fondos para la Asociación Contra el Cáncer, donando el dinero sobrante de los cafés que tomaban en sus salidas de fin de semana.
El club, con más de 25 años de historia, ha llegado a reunir grupos de 30 o 40 ciclistas, recorriendo rutas largas como Pamplona, Vitoria-Gasteiz, Bilbao o Donostia. Para ellos, el ciclismo es un “vicio sano”, una pasión que va más allá de la competición.
“Kilómetros por Conservas” no solo fue un desafío deportivo. Fue un recordatorio de que el deporte puede ser una herramienta poderosa para:
movilizar a una comunidad,
ayudar a quienes más lo necesitan,
visibilizar la solidaridad local,
y crear tradición.
Roberto y su equipo expresaron su deseo de organizar una segunda edición, aunque reconocen que necesitarían más apoyo para llevarla a cabo. Aun así, el mensaje quedó claro: en Bermeo, nadie pedalea solo cuando se trata de ayudar.
El reto “Kilómetros por Conservas” es un ejemplo perfecto de cómo una iniciativa local puede convertirse en un movimiento solidario de gran impacto. Roberto García Lamela demostró que la fuerza de voluntad, el compromiso y el amor por el ciclismo pueden traducirse en ayuda real para quienes más lo necesitan.
Un reto que no solo suma kilómetros. Suma esperanza.